12/29/2011

¿COMO ENSEÑAR EN UNA SOCIEDAD POSMODERNA?

Parafraseando a Lyotard quien considera que los meta relatos son narraciones que están destinadas al fracaso o bien ya fueron derrotadas, y no hay una verdad, ya que la misma cultura ha mutado de tal manera que coexisten una pluralidad de verdades y de esto se desprende que no hay una verdad fuerte sino que solamente se tienen impresiones subjetivas acerca de lo que es la verdad. Y así el saber en estas nuevas sociedades es producido para ser vendido y consumido, existiendo sólo en su condición de "ser valorado" en una nueva producción. Dejando de ser en sf mismo su propio fin y perdiendo su valor de uso.
En las últimas décadas el saber se ha convertido en la principal fuerza de producción, lo que ya modificó la composición de las poblaciones activas de los países más desarrollados, estableciendo una suerte de pasaporte al desarrollo.
Sumado a esto la escuela hoy sigue ejerciendo su práctica pedagógica desconociendo esta realidad instalada, ya que sigue reproduciendo una forma de enseñar heredada del modernismo de la ilustración, donde lo que se enseña está caracterizado por la predominancia de la disciplina formal, una autoridad arbitraria, la hegemonía de una cultura euro céntrica abstracta donde se le da una importancia predominante al aprendizaje académico, con conocimientos fragmentados que incentivan solo los aprendizajes memorísticos y no comprensivos.
Se prepara a los educandos para tener un oficio e insertarse en el mundo laboral, la educación sólo vende un pasaje al mundo del trabajo y el consumo y no una formación de carácter integral donde se cree un ser humano crítico y pensante con aprendizajes que perduren en su vida y que tengan un valor significativo y relevante para el desarrollo autónomo y transformador en su vida ciudadana.

Entonces urge pensar cuáles son los cambios operativos que hay que hacer en la forma que comprendemos la labor de la Escuela de cara a esta realidad que llamaremos posmoderna.
Y cabe preguntarse también el sentido de la escuela en su praxis educativa actual. ¿Qué deberíamos entregar como conocimientos y cómo deberíamos hacerlo? para que nuestras futuras generaciones tengan una herramienta válida para enfrentarse al nuevo escenario que ya esta operando en la sociedad.

La sociedad ha mutado a una estructura múltiple y diversa, donde la verdad y el saber son conceptos difusos y subjetivos. Entonces hay que pensar la forma que tomará la Escuela en su función social y cultural para de este modo definir cómo orientará su futura labor, que debiera ser una en donde el curriculum estuviera orientado a potenciar una actitud crítica y comprensiva del mundo actual para fortalecerla como un agente de cambio constante generando educandos concientes y propositivos frente a los modelos hegemónicos del saber.
Existe hoy una crisis en nuestra sociedad occidental basada esencialmente en que la idea de un progreso lineal e indefinido se desvanece cada vez más. La esperanza moderna de que la productividad racionalista nos podía llevar a un estado de bienestar desaparece, porque la tan ilusoria sociedad del bienestar cimentada en el capitalismo industrial y luego financiero sólo ha profundizado las diferencias entre ricos y pobres, estableciendo de este modo una cultura hegemónica que pretende ordenar el mundo según sus patrones, pero que ha comenzado a hacer agua en todos los rincones del orbe. Lo que ha hecho crisis es esta racionalidad moderna basada en la superioridad etnocéntrica que ha pretendido hacer dominantes patrones y modelos de verdad, de moral y de belleza. Pensando el mundo desde una lógica en donde existe sólo una forma de entenderlo y despreciando las diferencias raciales, sexuales y culturales.
"La característica mas definitoría de la modernidad es, sin duda, la apuesta decidida por el imperio de la razón como el instrumento privilegiado en manos del ser humano que le permite ordenar la actividad científica y técnica, el gobierno de las personas, y la administración de las cosas, sin el recurso a fuerzas y poderes externo o sobrenaturales" (Pérez Gómez, 1999: 21)
El pensamiento posmoderno se abre entonces a una nueva episteme que se funda en una indeterminación, discontinuidad y pluralismo la cual se estrella contra el relato modernista que se funda en la coherencia, continuidad y sentido religioso de la razón como único sentido ordenador de la vida, legitimando todo en la racionalidad que ordena el pensamiento en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural y en lo científico.

La postmodernidad, parafraseando a Pérez Gómez se entiende como una condición propia de la vida contemporánea, donde las características de nuestra sociedad están marcadas por la globalización de la economía de libre mercado, la proliferación de las democracias representativas como sistemas de gobierno y la mundialización de las comunicaciones reproduciendo una forma de vida igual en todos los rincones del planeta sin distinciones culturales. El mundo realmente se ha transformado en uno solo.
La educación en este único mundo, es una construcción de la sociedad y más precisamente de los Estados Naciones mediante los cuales se produce una reproducción del estatus quo de un grupo humano, el dominante. La forma en que una sociedad se da continuidad en el tiempo es a través de la escolarización y el traspaso de los valores más importantes que esa sociedad se da, para seguir creciendo y desarrollándose, y la herramienta que se utiliza en la Escuela para llevar a cabo esta singular labor es: el curriculum.
Con el nacimiento de esta "moderna" teoría educativa, a principio del siglo XX, bajo la influencia de la educación de masa, el Estado moderno industrial necesitó crear mano de obra cualificada y la escuela reproducir los valores y formas de vida y de trabajo que caracterizaron los patrones económicos, políticos y culturales de ese Estado moderno.
"No es difícil constatar la crisis actual en la cultura intelectual y cómo dicha situación de crísis está influyendo sustancialmente en el ámbito escolar, provocando, sobre todo entre los docentes, una clara sensación de perplejidad, al comprobar cómo se desvanecen los fundamentos que, con mayor o menor grado de reflexión y consciente aceptación, legitimaban al menos teóricamente su práctica. ¿Cuáles son los valores y conocimientos de la cultura crítica actual que merece la pena trabajar en la escuela? ¿Cómo se identifican y quién los define?" (Pérez Gómez, 1999: 18)
Cabe preguntarse entonces qué pasa con estos cambios a nivel de aula y cómo el profesor tendrá que lidiar con este mundo tan dispar que transcurre y se manifiesta fuera del ámbito de su quehacer. Cuando la visión moderna de "lo que debía ser" la educación y cuál era su papel como reproductora de la sociedad y este cambio que se verifica en la sociedad actual, al cual hemos llamado transformación posmoderna ya no responde al mundo en donde fue creada la escuela: la modernidad racionalista.

"Analizar y entender el sentido complejo y plural de pensamiento e ideología postmodernos son claves para comprender los influjos culturales que penetran la vida de la escuela. Cómo se defina el marco cultural público e intelectual en la sociedad, en la escuela, en el docente y en el aula, será un factor decisivo para comprender el peculiar intercambio cultural que se establece en la institución educativa." (Pérez-Gómez, 1999, 20)

El curriculum es la organización de lo que se debe enseñar y aprender en la Escuela, y por tanto es también modelado ideológicamente, refleja formas dominantes de la sociedad que lo construye, esto es: el saber es cientificista, la vida y el trabajo escolar están fragmentados por las líneas burocráticas, y el trabajo escolar es técnico instrumental. La escuela tiene un importante elemento ideológico en su construcción y el curriculum es la herramienta de divulgación de ese elemento ideológico.
"El modo escogido por los miembros de una sociedad para representar sus estructuras internas (estructuras de conocimiento, relaciones sociales y acción) de generación en generación a través del proceso de educación, refleja los valores y las tradiciones de esa sociedad en relación con el papel que tiene la educación su visión de las relaciones entre el conocimiento (teoría) y la acción (práctica) en la vida y en el trabajo de las personas educadas y su visión de las relaciones entre teoría y práctica en el proceso de educación mismo."... (Stephen Kemmis 1998. pag. 30)... "Más bien, el curriculum es un producto de la historia humana y social, y un medio a través del cual los grupos poderosos han ejercido una influencia muy significativa sobre los procesos de reproducción de la sociedad, incidiendo, y quizá controlando, los procesos mediante los cuales eran y son educados los jóvenes."(Stephen Kemmis 1998. 42)

Stenhouse plantea que los modelos de aprendizaje por objetivos confunden la naturaleza del conocimiento y que ello afecta a la naturaleza del proceso de mejorar la práctica educativa. Presenta entonces un modelo alternativo, "un modelo de proceso" para el desarrollo del curriculum, mostrando cómo el conocimiento y la comprensión se desarrollan a través de procedimientos que no predeterminan los resultados de aprendizaje.
Va a exponer un modelo para la investigación del curriculum necesario para explorar las ideas y aspiraciones del mismo "en y a través" de la práctica. Se trata del modelo del "profesor como un investigador".
La perspectiva de la construcción teórica del curriculum basada en la práctica supone un mundo en el que los profesores deben participar activamente en la toma de decisiones educativas y aceptar la responsabilidad derivada de hacerlo.
El modelo teórico, modelo donde sólo se concibe, a la Educación como reproductora, comprende el mundo como algo inmóvil que no cambia, contrariamente, en la teoría de la práctica todo se construye. La educación se hace para personas reales en situaciones reales
Los profesores necesitan ser actores fundamentales en el proceso educativo y no sólo operarios del curriculum. Este debe tensionarse hacia una visión crítica de la realidad y del dominio de las hegemonías de poder, cualquiera sean ellas
En la educación vista como un proceso de trabajo deliberante practico no se deja la elaboración teórica del curriculum en manos de expertos extraños a la escuela, ni se le constriñe al trabajo de los profesores en forma sólo personal o de grupos de profesores en el seno de las escuelas. La idea es potenciar formas de trabajo cooperativo donde estén vinculados los profesores y otras personas relacionadas con la educación en escuelas e instituciones y que en conjunto puedan comenzar a presentar visiones críticas de la educación que se opongan a los presupuestos y actividades educativas del Estado, no sólo en teoría (a través de ideas críticas), sino también en la práctica (mediante el establecimiento de formas de organización que procuren cambiar la educación: una política educativa práctica).
La pedagogía critica va más allá en este camino y propone una educación en donde la enseñanza esta orientada al develamiento de las estructuras hegemónicas de poder y el reconocimiento de su presencia en todos los ámbitos de nuestra vida, para producir entonces un cambio

"...la teoría crítica examina la estructuración de la sociedad y la estructuración de la injusticia en la sociedad, y responde críticamente, no solo desde la perspectiva de cómo debería ser regulado el sistema para incrementar los niveles de participación (respuesta técnica) ni solo desde la perspectiva de lo que el profesor individual puede hacer para incrementar el ajuste a la clase de los alumnos procedentes de medios infradotados (respuesta practica), si no desde una perspectiva social y educativa más amplia que analiza la estructuración de la injusticia en términos de las relaciones entre la escuela y el estado y entre los individuos y la sociedad... para organizar formas de acción social a través de las cuales se pueda participar en la lucha para la superación de la injusticia..." (Stephen Kemmis 1998, 101)
Es en esta búsqueda de una nueva coherencia, es necesario aceptar la discontinuidad y carencia del errático devenir humano que se despide del sentido teológico de la razón para abrirse a una episteme de la indeterminación, discontinuidad y pluralismo.
Y en este escenario la educación buscará un deber ser que se vincule a la formación de humanos preparados críticamente para enfrentar cualquier tipo de hegemonía que quiera dominar nuestras vidas.

VI- Bibliografía
Ángel I. Pérez Gómez, "La Cultura escolar en la sociedad neoliberal". Ediciones Morata. Madrid, 1999.
Stephens Kemmis, "El Curriculum: más allá de la teoría de la reproducción". Ediciones Morata, Madrid, 1998.
Martín Hopenhayn, "Sentidos de la educación" Diálogos de la UNESCO (varios autores). Chile, 2005
Lyotard, Jean-Francois, "La Condición Postmoderna" Ediciones Cátedra S.A. Madrid, 1987
Michael W. Apple, "Ideología y currículo" Ediciones Akal, Madrid, 2008

12/23/2010

COMUNICADO

EN APOYO SOLIDARIO A NUESTRO COLEGA IRANÍ

Los cineastas chilenos agrupados en la Asociación de Directores y Guionistas de Chile, expresamos la más profunda solidaridad con nuestro colega iraní y gran referente del cine internacional, Sr. JAFAR PAHANI, y manifestamos nuestro más enérgico rechazo a los intentos de silenciar su obra, de privar su libertad, y de limitar su creación, al sentenciarlo a 6 años de cárcel y a 20 años de prohibición de ejercer su profesión de Director de Cine en Irán.
Nosotros que hemos vivido momentos similares en nuestra historia reciente, consideramos que esto representa un grave atentado a los derechos humanos en general, y en particular un crimen a la inteligencia, el talento, y la sensibilidad de uno de nuestros mejores representantes en el mundo del cine.

ASOCIACIÓN DE DIRECTORES Y GUIONISTAS DE CHILE

11/22/2010

¡¡¡¡¡QUIERO MI CUOTA DE PANTALLA AHORA!!!!!!!

Los músicos y productos musicales chilenos están a punto de lograr una cuota del 20% para la música nacional en emisoras de nuestro país. Ese cuerpo legal surge de la convicción que tales obras artísticas contribuyen al desarrollo artístico y cultural de Chile, así como a estimular una sociedad más plural, creativa y democrática. He llegado a la convicción que ese mismo mecanismo puede contribuir al dar un nuevo impulso al cine chileno actual.

Para entender aquello, debemos consignar que la industria cinematográfica norteamericana tiene un sistema muy particular para vender sus productos. Hacen las películas, las distribuyen y las exhiben. Todo muy bien manejado a nivel mundial, lo cual incluye a este pequeño país llamado Chile.

En efecto, cuando un realizador local quiere poner su película en exhibición en algunas de las cadenas existentes en el país (Hoyts, Cinemark, Movieland, etc.) tiene que esperar una larga cola de estrenos gringos que tienen copada la cartelera. Y casi siempre se nos dan fechas de pantalla muy malas, afinales o inicios de año. Así, un cineasta chileno no puede elegir realmente la fecha de estreno de su película, sino que en los hechos le es impuesta bajo el argumento que existiría una gran lista de espera.

Lo increíble es que cuando uno comienza a conocer el negocio se entera de algo que es un secreto a voces: las grandes casas productoras norteamericanas, realizan un sinnúmero de películas para “llenar pantalla”. Películas que serán fracasos de taquilla e ingresos, pero que impiden el acceso de buenos filmes de bajo presupuesto y les permiten anualmente que con solo dos grandes éxitos de taquilla (“blockbusters”) cumplan con las tasas de ganancia que necesitan. O sea, esas películas que nos les dan ganancias existen solamente para no dejar entrar al negocio las cinematografías locales y que puedan competir en igualdad de condiciones con el aparataje de este monstruo negocio.

¿Cómo se explican ustedes que nosotros en América Latina no veamos cine argentino, peruano, colombiano o brasilero? ¿Creen que sólo es por que es un cine “malo” o porque el sistema esta diseñado para que esto no ocurra? En ese contexto, Chile es el único país de Latinoamérica que aun no tiene “cuota de pantalla” para sus películas. Esta cuota apunta tanto a incentivar la producción cinematográfica nacional, como a -lo más importante- crear nuevos públicos con una cultura audiovisual abierta, diversa y crítica. El Estado regula la explotación comercial cinematográfica y exige a los distribuidores de las grandes cadenas y a la televisión publica a exhibir cine nacional. Bajo esta modalidad se han financiado las incipientes industrias del cine argentino y brasilero, por ejemplo.

Asumir esta modalidad de apoyo al cine chileno es también una forma de avanzar en la cooperación e integración cultural latinoamericana. Ello favorece coproducciones entre los países, ya que se puede ofrecer algo al coproductor. Incluso, si una productora chilena hace un film en régimen de coproducción con una productora colombiana, tiene algo que ofrecer en ese negocio, ya que teniendo cuota de pantalla se puede ceder lo que te corresponde y de esa manera estrenar en Colombia y en Chile. Más aún, con esta cuota de pantalla podemos comenzar a ver nuestro cine de habla hispana; y podemos ampliar nuestro mercado potencial de espectadores al exhibir en todo el continente. Hoy somos cinematografías aisladas, atomizadas, disgregadas, con bajos niveles de comunicación entre sí. Ello ha sido posible por estrategias explícitas de la Motion Picture Association of América (MPAA), entidad monopólica de la distribución y exhibición en Latinoamérica con más del 83% del mercado cinematográfico regional.

Por todo lo anterior, sólo me queda por decir: ¡quiero mi cuota de pantalla, ahora!.

1/05/2009

CANAL FARFANFILM