3/05/2022

Kidzania, ¿Eduación o adoctrinamiento?

Kidzania ¿Educación o Adoctrinamiento? 

 


De RICARDO CARRASCO FARFÁN 

Si aceptamos que cualquier cosa que ocurra en la realidad puede ser considerada como un texto, como una producción de sentido, algo que, parafraseando Alfredo J. da Veiga Neto, nos conmina a escuchar, algo a lo que tenemos que prestar atención ya que está configurando una lectura de la realidad, una declaración ideológica de la realidad, entonces es que se entiende el punto de partida de este artículo. Hace algunos meses, en la ciudad de Santiago, comenzó a aparecer avisos publicitarios en donde se veía a niños “disfrazados” de profesionales: doctores, ingenieros, veterinarios y en donde se leía: “Si quieres serás doctora”, “Si quieres puedes ser arquitecto”. Kidzania una suerte de parque de entretenimiento para niños era lo que se anunciaba. Al ingresar a la página web de KidZania pude enterarme de que se trataba y como ellos allí exponían sus “buenas intenciones”: El Concepto KidZania provee a los niños y a sus padres un ambiente educativo seguro, único y muy realista que permite a los niños de cuatro a doce años de edad hacer lo que es natural para ellos: jugar a ser adultos. Al igual que en el mundo real, los niños tienen “empleos” y reciben un pago por su trabajo (como bomberos, médicos, oficiales de policía, periodistas, comerciantes, etc.) o pagan para hacer compras o disfrutar de entretenimiento. El parque temático bajo techo es una ciudad construida a escala infantil, con edificios, calles pavimentadas, vehículos, una economía funcional y destinos reconocidos, en la forma de “establecimientos” con el patrocinio y las marcas de empresas líderes nacionales e internacionales. (pagina web de KidZania http://www.kidzania.com/the-concept.php?locale=es_US ) Esta última frase sacada de la página web de Kidzania refleja uno de los elementos más complejos de esta experiencia de educación declarada por sus autores; las marcas que están asociadas a esta idea de aprender jugando. El juguete que nos acompaño en nuestra infancia como un provocador de nuestra imaginación hoy se asocia a un producto consumible y encontramos lo que podríamos llamar el juguete con nombre y apellido: “Francesco Bernoulli”, “Buzz Lightyear”, “Rayo McQueen”. Repetir y repetir que siempre “algo queda”, pareciera ser aquí la consigna, en un mundo en donde la competencia por capturar al consumidor motiva a “Kidzania, La ciudad de los niños”, como la posibilidad real de moldear a estos nuevos consumidores, con una constante y avasalladora interacción con sus marcas asociadas. La idea es acercar a los niños de una manera no pasiva a las marcas que lo rodearan en el mundo adulto, vincularlo desde su primera infancia a ellas, para que las sientan y las vivan de manera temprana. Cuando un niño llega a Kidzania, pasa por el counter de “LAN” y allí se acredita recibiendo el primer cheque de su vida por 50 kidzos, moneda de la ciudad, que es del “Banco de Chile”. Así de entrada los niños quedan marcados a fuego por dos marcas que difícilmente olvidarán. Este dinero que irán juntando en la ciudad producto de su trabajo, se ahorra en el banco y después les dará créditos para gastar en Kidzania. ¿Dónde pueden los niños trabajar en Kidazania?: En la Coca Cola, como doctor en la Clinica Alemana, manejando un camión de Gasco, repartiendo correspondencia en Chileexpress o siendo minero en la multinacional Anglo America, entre otros trabajos. El dinero obtenido pueden gastarlo en Falabella o alguna otra gran tienda y así disfrutar de una “educativa” tarde de 120 roles auspiciados por las marcas asociadas del parque. De este modo, la primera parte de mi análisis se funda en la definición de adoctrinamiento de Hanna Arendt, para quien los niños pequeños, o los nuevos como los denomina ella son adoctrinados cuando se les entrega un tipo de educación en donde se privilegia lo viejo sobre lo nuevo, convirtiendo al niño en un receptor de saberes que él no tiene la posibilidad de cuestionar. Es lo que dicta la norma de lo que hay que aprender y nada más. Esta relación asimétrica no permite la reflexión por parte del que recibe la información, este no tiene la capacidad de tener deliberación y más bien se potencia la idea de una obediencia no cuestionadora que desemboca finalmente en una educación despolitizadora. En el primer relato o declaración de intenciones manifestada en la página web de KidZania podemos apreciar, al analizar desde la lógica de su discurso, una clara intención de unir el concepto de educación a la preparación para el mundo, pero no cualquier mundo sino el mundo del trabajo y en donde se ve a la sociedad como solamente un mundo de la competencia o de “ciudadanos” convertidos en empresarios con capacidad de gestionar y producir riquezas. Un ciudadano cliente para una sociedad neoliberal. Detrás de este concepto de sociedad habita la idea de una comprensión univoca de la realidad como la arena de la lucha por la competencia y en donde el mercado es el rector unificador de todos los sentidos de nuestra vida. En esta sociedad neoliberal mundializada se hace necesario potenciar un tipo de “ciudadano”, que vea en la lógica de las leyes del mercado los principios que rigen toda la vida. Hoy no podemos separar la doctrina económica de todos los rincones de nuestra existencia ciudadana, se ha transformado en el principio rector de nuestra manera de comprender el mundo y su funcionamiento. Se gobierna para el mercado y el derecho está orientado a defender su funcionamiento, el derecho está al servicio de la propiedad privada. La educación entonces en esta vinculación también prepara para la competencia y la adecuación a un mundo de empresarios competitivos que reciben una educación altamente profesionalizante que solo tiene en el futuro inmediato, en el horizonte, la mejor ubicación en el mundo del trabajo, pero un trabajo cada vez más sofisticado, pensando los contenidos de le educación al servicio de lo que se denomina, la creación del “capital humano”. Esta idea de una educación vinculada al mundo de la libre empresa no es nueva en Chile y encuentra ya sus primeros esbozos en los albores del siglo XX, cuando se afianzaba el Estado. Encina en el año 1912 plantea: “La humanidades debían dividirse en dos ciclos. En el primero, de cuatro años de duración, sin detrimento de la enseñanza general, debía estimularse la vocación por la actividad económica por medio de excursiones a los establecimientos fabriles y comerciales y a las granjas agrícolas modelos; breves biografías de los grandes pioneros; la dignificación del trabajo manual; el deber social de levantar a lo menos el propio peso, y la independencia económica como estimulo individual… (Encina, 1912: 45-46 en Carlos Ruiz Schneider 2010: 74) Lo que vislumbra Encina en su texto entonces, es que la forma de mejorar la educación en Chile está en la exaltación del capitalismo y la libre empresa, argumento que también pareciera habitar en el fondo del proyecto Kidzania y que cobra sentido en las mentes de los chilenos educados en un sistema que ha potenciado esta mirada totalizadora. Cuando se adoctrina se anula la capacidad del pensamiento crítico y reflexivo propiciando la obediencia sin juicio, la naturalización de los fenómenos sociales. “Se genera, pues, un tipo de racionalidad obediente, que ni apoya ni consiente puesto que no es deliberativa ni reflexiva; se gesta entonces un tipo de comportamiento “Funcionarial” (Cataldo, 2010-16) La idea más poderosa que habita en esta forma inocente de entender el juego a ser grandes, es que estos niños de hoy “adquieran las destrezas mínimas para desempeñarse en una estructura de mando y obediencia, en un conjunto de relaciones de jerarquía de sumisión” (Cataldo, 2010- 21) Cuando el trabajo es visto como un juego y en donde detrás de la diversión esta la idea de adelantar lo que en la vida siempre se ha visto como un castigo, incluso desde la doctrina cristiana: “te ganaras el pan con el sudor de tu frente”, como el castigo del mundo adulto, en donde generalmente se trabaja por necesidad y no el lo que realmente nos gusta. Estamos asistiendo a la comprensión de la niñez como un adulto pequeño, un suerte de “nuevo” viejo. “El nuevo nace viejo. Nace, en resumidas cuentas, imposibilitado para ejercer comienzos, para emprender “nuevas gestas”, para generar sucesos nunca antes vistos, nace ya cercenado. Nace en fin, apto para perpetuar lo que ya está, tal como está, sin modificación alguna, salvo la que emane para mantener lo mismo…” (Cataldo, 2010- 20) Ahora cabe preguntar cómo se puede modificar algo que está profundamente enraizado en nuestras maneras de entender la ciudadanía, en la forma como nos relacionamos con el mundo y con los otros. El consumo y su práctica ha traído profundas modificaciones en nuestra forma ser ciudadanos, define Rodrigo Moulian en un artículo sobre Canclini y su texto Consumidores o Ciudadanos o el consumo como hipérbole. “Gracia Canclini propone que, hoy, las modalidades de consumo constituyen la carta de ciudadanía, es decir que el consumo es la principal forma de integración social… cuando seleccionamos los bienes y nos apropiamos de ellos definimos lo que consideramos públicamente valioso, las maneras como integramos y distinguimos en la sociedad… El consumo no es visto, por lo tanto, como mera posesión individual de objetos, sino como la apropiación colectiva, en relaciones de solidaridad y distinción con los otros, de bienes que junto con satisfacer las necesidades, sirven para enviar y recibir mensajes, es decir, tienen funciones simbólicas” (R. Moulian- 1998-132) El consumo es precisamente lo que más potencia este parque de entretenciones ya que si por un lado está estableciendo el trabajo como juego y como posibilidad de un futuro que se hace presente en los niños, acercando el mundo que les espera en la adultez, por otro lado potencia una suerte de moralidad capitalista, ya que entrega sin una capacidad crítica una forma de entender la vida, sola vista como producción de riqueza y mantenimiento biológico, entendiendo que para vivir en la sociedad hace falta mantenerse: comer, vestirse, tener un techo, entre otras cosas y reducir la vida a solo ese ámbito natural; la biopolitica. Este mantenerse en la vida y que de alguna manera es lo que se quiere “inculcar” a los niños que se divierten en Kidzania es lo que se denomina la fuerza de trabajo y que para Paolo Virno es realmente el concepto fuerza que habita detrás de la biopolitica y que es el que propone para comprenderla en su verdadera dimensión. “Al hablar de la fuerza de trabajo, se está haciendo referencia implícita a todo tipo de facultad: competencias lingüísticas, memoria, movilidad, etcétera. Sólo hoy, en la época postfordista, la realidad de la fuerza de trabajo está plenamente a la altura de su concepto. Solo hoy, quiero decir, la noción de fuerza de trabajo no se reduce- como en cambio sucedía en los tiempos de Grarmsci- a un conjunto de dotes y aptitudes fiscas, mecánicas, sino que comprenden dentro de sí, con pleno derecho, la vida de la mente” (P. Virno. 2001- 83) Entonces Kidzania cuando “enseña” en el trabajo, cuando “entretiene” con el trabajo, lo que está haciendo es la formación de este habito desde muy temprano, la familiarización del niño, sin mirada crítica, en la fuerza de trabajo, que será su mercancía de intercambio en el mundo adulto del mercado. Quiere o pretende crear un habito que se transforme en una costumbre, en donde la vida como tal es controlada y gobernada ya que en ella está el sustrato de la facultad más importante para el capitalismo; la fuerza de trabajo que se ha transformado en la mercancía postfordista. En la sociedad postfordista se requiere de un trabajador que se pueda mover de un lado a otro y que no sufra en el cambio, un desequilibrio emocional. Se prepara al “nuevo” en la adaptación y en la ductibilidad del cambio de reglas del juego, de esta manera se preparan para elegir y manejar diversas alternativas. Los niños en Kidzania pueden elegir los trabajos que más se adecuen a sus intereses particulares y en otra visita pueden optar por otro trabajo totalmente distinto, como preparándose para un mundo laboral cambiante. “La empresa postfordista usufructúa este habito de no tener hábitos, este adiestramiento en la precariedad y la variabilidad… Solo aquel que ha adquirido cierta práctica en la aleatoria mutabilidad de las formas de vida urbana sabe cómo comportarse en las fábricas del just in time” (P. Virno. 2001- 89) Los niños al trabajar van adquiriendo roles y comprendiendo tempranamente la lógica e importancia del aprendizaje de estos para su vida futura, ya que de ellos dependerán la forma como nos desarrollamos como individuos consumidores, esta comprensión de la educación, como inversión. Cuando se busca cambiar la sociedad en la que vivimos, no existe mejor forma que hacerlo desde muy temprano en las escuelas o fuera de ella, allí donde los niños son como esponjas que adquieren de forma “brutal” lo que quiere adoctrinarse en ellos. “La planificación de la vida económica tiene por último como corolario el planteamiento integral de la educación a la que se asigna precisamente como función esencial la producción de esos roles modernos que se requieren como condiciones de desarrollo e industrialización” (Carlos Ruiz Schneider 2010: 85) Ahora otro punto gravitante en el mundo de Kidzania y el menos notorio quizás, es el que promueve a mi juicio, la creación de una moral capitalista en donde se trata de “naturalizar” la idea de que existen individuos más preparados, o más capaces o sea en definitiva mirara la vida desde una óptica Darwinista Social. En el ejercicio del trabajo y de la búsqueda de las capacidades de adaptación al mundo de la competencia y la capacidad de generar riqueza, los hombres se irán diferenciando según sus capacidades para moverse mejor en este mundo de “los mas adaptados” y los que no se adapten tienen que desaparecer. “Sin embargo, al volver al tema de la igualdad, se debería decir de inmediato que el verdadero individualismo no es igualitario en el moderno sentido de la palabra. No encuentra razón para tratar de hacer igual a gente que es distinta, en lugar de tratarlos con igualdad. Aunque el individualismo se opone profundamente a todo privilegio prescriptivo, a toda protección, mediante la ley o la fuerza, de cualquier derecho que no esté basado en las normas aplicables de igual forma a todas las personas, también niega al gobierno el derecho a limitar lo que el capaz o afortunado pueda lograr” (FRIEDRICH A. HAYEK, 1945-27) De esta forma en Kidzania otra de las conductas que ese está potenciando, es la del individualismo que promueve el desarrollo de “mis” capacidades y sin importar que la vida se juegue en una arena en donde hay más seres involucrados, la existencia de una comunidad, de la sociedad. “Desde el punto de vista del individualismo, no parecería existir justificación alguna para hacer que todos los individuos empezaren en el mismo nivel, impidiéndoles beneficiarse de las ventajas que no han ganado, tal como el haber nacido de padres que son más inteligentes o más concienzudos que el promedio....” (FRIEDRICH A. HAYEK, 1945-27) Finalmente detrás de la supuestas intenciones educativas de Kidzania, se esconden un sin número de estrategias que están “felizmente” planificadas para formatear en los niños una lógica en donde no quepa duda de cuál será el rol que les tocara vivir en el mundo ultra tecnologizado que se avecina en este nuevo milenio, en donde la empresa moderna necesitara de trabajadores creativos, propositivos y capaces de autoexplotarse en las empresas del futuro. Para terminar me gustaría compartir algunos extractos del discurso del Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, en la cumbre Río+20, el 20 de junio de 2012 “¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo, que es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad? El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. Porque no venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general. Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental. Pero si la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor, -porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros- pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta. Estos son problemas de carácter político que nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado. Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca o incluso los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho, y desea más y más”. Esta es una clave de carácter cultural. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir. Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor arriba de la Tierra, de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. Precisamente, porque ese es el tesoro más importante que tenemos, la felicidad. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.” 

BIBLIOGRAFIA Ilustración Pescador de Hombres de Alberto Montt. Carlos Ruiz Schneider. De la República al mercado, Editorial LOM , 2010 Héctor Cataldo. Los Confines de lo Educativo -Funcionariado, política y educación, Editorial-Arcis. 2010 R. Moulian –Consumidores o Ciudadanos, el consumo como hipérbole. Revista Austral de Ciencias Sociales, 1998 Paolo Virno. Gramática de la multitud - Colihué. 2001 Friedrich A. Hayek. Individualismo: El verdadero y el falso, Estudios Públicos-1974 Fragmentos del discurso del Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, en la cumbre Río+20, el 20 de junio de 2012

6/04/2014

EL INFIERNO DE DANTE

LOS TRES TRISTES TIGRES

9/25/2013