
Recordé todo esto que tenia olvidado en algún lugar recóndito de mi mente cuando una amiga me convenció a que fuera a dar mi testimonio a la comisión Valech sobre tortura y prisión política en Chile, yo hasta ese momento pensaba que lo que a mi me había ocurrido era insignificante puesto a lado de lo que le ocurrió a miles de chilenos. Un día en las manos de los esbirros del dicomcar (policia secreta de Carabineros) y el menú eléctrico completo.En la década de los 80 militaba en una célula de agipro (agitación y propaganda) del PS CNR en la Universidad Católica de Chile y vivía en Peñaflor, un pueblo cercano a Santiago. Mi madre para poder aumentar la economía familiar le arrendaba una pieza a una familia pequeña, conformada por un marido inmensamente gordo, su mujer y una hija. Era la época de las protestasa inicios de los años 80 y este señor me veía participar activamente en ellas en la población donde vivía. Resulto que como funcionario de la defensa civil el muy maldito también actuaba de informante de los pacos (carabineros) de turno de la tenencia de Peñaflor.Cuento corto, me delato y me callo la carga de la dictadura local con toda su fuerza, estuve bien cagado un tiempo pero de apoco se me fue pasando hasta que casi lo olvide. Un día como 15 años después, fui haber a mi madre a Peñaflor y al pasar por la esquina en donde estaban los chicos con los cuales me había criado jugando en la esquina en El Guindal (la población) uno se me acerco y me pregunto si me acordaba del gordo que me había delatado esa vez, yo le dije que si que como no iba acordarme de semejante evento. Bueno me dijo el otro día veníamos un grupo de la plaza y lo vimos medio borracho salir de un bar, entonces allí nos acordamos de lo que te había echo y le dimos una pateadura como nadie antes se la había dado, e incluso yo se la puse toda en la guata. (La cuchilla)Yo me quede mudo frente a esta suerte de justicia popular a la que había sido sometido este hijo de puta y solo atine a decirle gracias al amigo y entrar a la casa de mi madre; allí inmediatamente le pregunte si había sabido algo del gordo soplon y ella en un tono distraído me contó que parecía que lo habían asaltado y que estaba en el hospital muy mal herido, ¿lo que son las cosas no?La justicia tarda pero llega
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